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03 — Obra

Antes de ser libro

"Entre el decir y lo dicho se abre un pliegue donde el sentido aún respira."
— Maurice Blanchot

Memoria conceptual

Antes de ser libro, todo es materia que busca su forma. Antes del texto, hay fibras que respiran, capas que se acumulan, que retienen el tiempo entre ellas, potencia silenciosa que resguarda la memoria, y la aleja de su poder destructivo.

En la serie Entrelíneas exploré las capas como tiempo sedimentado. Sin embargo, en Antes de ser libro, el gesto se despliega en horizontal. La verticalidad —esa aspiración hacia lo trascendente— se derrumba, se inclina, se acuesta, se vuelve territorio, su espina se extiende sobre el suelo, como una médula o una raíz.

Deja de sostener para dejarse sostener. El libro pierde su eje, abandona la postura erguida del saber y se deja reposar sobre el suelo, sobre el cuerpo del mundo: un suelo de vidrios que remite a los libros de la serie El futuro de la humanidad no está en el guerrero sino en el libro.

La obra se organiza como una acumulación paciente, una escritura sin palabras. Como en todo lo que precede al lenguaje, habita la incertidumbre. Allí donde el texto aún no se fija, la materia se ofrece como posibilidad: un cuerpo que contiene el germen del relato, pero también su disolución.

Entre los pliegues, el vacío respira: allí donde la palabra todavía no ha nacido, la obra se convierte en cuerpo, en ruina y en germen a la vez —un libro que todavía no ha sido escrito, antes de la palabra, un libro por venir.

Técnica

Papel hecho a mano y vidrios de ventanillas de automóvil testigos de un hecho vandálico, recogidas de la vía pública.

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